jueves, septiembre 07, 2017

Bajo los rayos del sol humildes realizan el truque

Reportaje
Truque cholulteca bajo los rayos del sol
Por Rodolfo Herrera Charolet

Este jueves 7 de septiembre, decenas de agricultores y artesanos humildes se dieron cita  nuevamente en la explanada del centro histórico cholulteca, en donde cada año se realiza el tradicional trueque. En esta ocasión el presidente municipal de San Pedro Cholula, prohibió a los comerciantes colocar manteados o sombras, razón por la cual los comerciantes quedaron expuestos al sol.

En el recorrido de puesto en puesto, pudo observarse el calvario de los comerciantes, que se guarecían bajo suéteres y trapos que colocaban sobre su cabeza, al mismo tiempo que comerciaban sus productos. La medida tomada por el alcalde demuestra su desprecio que le tiene a la población humilde que se da cita anualmente en dicho lugar, para realizar el tradicional y ancestral trueque.

El mercado fue el centro de la vida social y económica en el México prehispánico, por definición los mercados son sitios donde numerosas personas se congregan para hacer trueques o comprarse mercancías unos a otros, en donde se hacía una fusión de culturas.

La formación de la sociedad es en esencia un canal de supervivencia: tanto físico como afectivo. Desde la época prehispánica los habitantes de todas partes que se dieron cita en Cholula, comprendieron y aceptaron su “dependencia” a la sociedad, considerando las dificultades de subsistir aislado. En la sociedad cholulteca existe la diversidad, de oficios, productos y servicios, y en esta amalgama es posible satisfacer necesidades básicas que resulta prácticamente imposible abastecer de manera individual.

El intercambio ha sido parte de la historia de la humanidad. Por medio de este los cholultecas se dotaron de servicios o productos de los cuales carecían y, al disponer de otros, se generó un valor que promueve este intercambio.

En el México prehispánico el trueque fue el método más generalizado para hacerse de productos y servicios. Entre los nombres de los dos tipos de colaboración están: el tequio y el ipalnemohuani, por mencionar solo un par de variantes del trueque.

Una de las constantes en los escritos de los primeros conquistadores que visitaron México-Tenochtitlan guiados por Moctezuma y los suyos, fue la admiración que sintieron cuando a la vuelta de una de las calzadas toparon con la gran plaza del mercado de Tlatelolco. Cortés y el Conquistador Anónimo, dos de los testigos oculares, no esconden en sus escritos su estupefacción, se quedaron boquiabiertos ante el número incalculable de personas reunidas. Los primeros testigos oculares avanzan la cifra de entre 40 000 y 60 000 personas. [Cortés, Cartas de Relación, Segunda Carta: 63].

Estudios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), confirman que aún hoy existen tianguis cuyo origen fue prehispánico, como el caso del mercado de  Cuetzalan (Puebla); Tianguistenco y Otumba (Estado de México); Tenejapa y San Juan Chamula (Chiapas); Chilapa (Guerrero); Zacualpan de Amilpas (Morelos) o Ixmiquilpan (Hidalgo). Ir al tianguis” es  una invitación a la identidad, a la cultura desde el comercio cuando se mira desde el valor de lo ancestral, lo cotidiano, lo diverso: esta última su constante. Y también, comprando en un tianguis se fortalece al mercado interno, lo que conlleva a una economía más sólida, menos dependiente.
A pesar del desprecio e indiferencia del presidente municipal hacia los artesanos humildes y que menos tienen, que pretende desaparecer una ancestral tradición, es digno de elogiar a los fieles artesanos que siguen realizando su tradicional trueque cholulteca bajo los rayos del sol.

¿O no lo cree usted?

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