martes, marzo 21, 2017

José Juan hijo político de Mario Marín

Desde la tribuna legislativa, cuando era diputado por Convergencia, Espinosa Torres lanzó: “Si le va bien a mario marín, le va bien a Puebla”, pese al escándalo a cuestas

24 Horas Puebla | Por Mario Galeana 

“Si le va bien a Mario Marín, le va bien a Puebla”. No, no es el eslogan de campaña del último gobernador del PRI, ni de cualquier otro militante de este partido.


Son, ni más ni menos, las palabras de José Juan Espinosa Torres, quien espera convertirse en candidato por Morena durante la próxima elección en 2018.

El alcalde soltó la frase anterior el 15 de enero de 2007, durante una sesión solemne del Congreso de Puebla en la que, también, reconoció “las fortalezas y oportunidades” del gobierno de Mario Marín Torres y reprobó los “protagonismos mediáticos o publicitarios”.

Habían pasado 11 meses desde el escándalo nacional por el caso Lydia Cacho, pero el ahora alcalde de San Pedro Cholula y supuesto defensor de derechos humanos sostenía, desde la tribuna del Congreso local, su confianza hacia el Góber precioso.

“Señor gobernador, en Convergencia confiamos en que usted es el primer interesado en que se resuelva este asunto que, a todas luces ha quedado demostrado, puede ser manipulable”, dijo Espinosa Torres aquel día, de acuerdo con el Diario de Debates del Poder Legislativo.

“El caso Lydia Cacho”, como se nombra a uno de los más negros pasajes en la historia de Puebla, resume un acontecimiento prácticamente indefendible.

El 14 de febrero de 2006 el diario nacional La Jornada reveló una conversación telefónica entre el gobernador de Puebla y el empresario Kamel Nacif, donde el primero prometía al segundo un castigo ejemplar en contra de la periodista Lydia Cacho, quien había revelado cómo Nacif se encontraba involucrado con Jean Succar Kuri y sus redes de prostitución infantil.

Pero, incluso así, había quienes defendían al entonces gobernador de Puebla. Sin militar en el PRI, José Juan Espinosa Torres era uno de ellos.

Y en la lista también se encontraba Rodolfo Huerta Espinosa, actual coordinador de Proyectos Estratégicos del Ayuntamiento de San Pedro Cholula.

En aquella sesión solemne, correspondiente a la comparecencia por el segundo año de gobierno de Mario Marín, el entonces diputado perredista Rodolfo Huerta se sumó al bloque de izquierdas dóciles que defendieron al gobernador priista y no nombró ni por error a la periodista Lydia Cacho.

“En 2006, Puebla no escapa a ser presa de estos ‘métodos’: desprestigio, descalificación, enfrentamientos estériles, polarización, ¡escándalo, escándalo, escándalo!”, arengó.

La LVI Legislatura (2005-2008) fue, sin duda, marinista. El PRI contaba con 23 de 41 curules y a tan sofocante mayoría se sumaban los diputados del PVEM y otros de izquierda e independientes, como José Juan Espinosa.

El entonces diputado por Convergencia logró llegar al Congreso del estado sin un solo voto a su favor, es decir, por la vía plurinominal.

Espinosa Torres venía de ocupar un cargo en la Secretaría de Finanzas y Administración (SFA), donde fue inhabilitado de cualquier cargo público por dos años, después de apropiarse de un teléfono y una computadora propiedad de la dependencia y por realizar llamadas por 18 mil pesos con cargo al erario, según reveló el periodista Alejandro Mondragón, quien tuvo acceso al expediente en días pasados.

Según Mondragón, El niño naranja fue salvado por Mario Marín, quien intercedió por él y eliminó su inhabilitación.

Así fue como Espinosa Torres llegó a la LVI Legislatura, donde además de defender a Marín Torres conoció a su esposa, la entonces diputada priista Nancy de la Sierra Arámburo, con quien, años después, amasaría una fortuna superior a los 54.3 millones de pesos.

Pero, el 15 de enero de 2007 el diputado por Convergencia olvidó su papel como oposición y, desde la tribuna legislativa, deslindó a Marín Torres del caso Lydia Cacho.

De hecho, el entonces diputado consideró que la investigación que realizaba la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por el caso, se encontraba posiblemente bajo “subordinación a intereses que violentan la naturaleza de nuestras instituciones”.

“Este hecho dejó en evidencia la vulnerabilidad del Ejecutivo y ratificó lo que es por todos conocido: el ser humano es perfectible y sujeto a fallas, lo cual no es nada nuevo para nadie”, soltó, sin decir una sola palabra sobre la “vulnerabilidad” de las víctimas ante las autoridades.

“Señor gobernador: a dos años de gobierno, reconocemos las fortalezas y oportunidades de su gobierno y, como lo hemos afirmado siempre, si le va bien a Mario Marín, le va bien a Puebla (…) Convergencia le tiende la mano, convencidos de que en los próximos cuatro años de su gobierno, Mario Marín seguirá trabajando en beneficio de nuestro estado”, remató.

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