jueves, febrero 16, 2017

Las locuras del emperador cholulteca

Buena idea: ir a un evento del gobierno del estado para el arranque de una obra en el que no pusiste ningún peso.

Mala idea: reclamarle a la secretaria de Infraestructura, Martha Vélez Xaxalpa las supuestas deficiencias que ves en la obra, los sobrecostos y decir que no estás de acuerdo.


Terrible idea: declararle la guerra al nuevo gobernador de Puebla, cuando él te invitó a su evento, no te exigió ningún peso para la obra y te dio un mensaje cálido de paz, armonía, reconciliación y trabajo en equipo.

¿Quién creen que es nuestro protagonista?

¿Quién creen que se atrevió a declararle la guerra a Tony Gali cuando él decidió izar la bandera blanca?

¿Quién pasará entre penumbras los próximos 22 meses?

Les doy algunas pistas: es bipolar, a veces ama a Moreno Valle y otros días lo odia.

Unos días promociona el Tren Turístico de Cholula y en otras ocasiones hasta organiza un mitin con tres pelados para manifestarse en contra de la obra...

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Así es...

Le atinaron...

Nuestro muy flamante alcalde de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres acudió en calidad de invitado al inicio de la modernización del boulevard Forjadores, el pasado 6 de febrero.

Obra en la que por cierto no puso ningún peso, y corre a cargo del gobierno del estado.

De la nada y como si hubiera tomado yumbina, o si se le hubiera metido el diablo en el cuerpo, le empezó a reclamar a Martha Vélez las supuestas deficiencias de la obra, que si había sobre costo, que si el material era de baja calidad, que si era obra de relumbrón, que si era obra faraónica, entre otras paranoias normales en J.J.

Martha Vélez con números, estadística, lápiz y papel, argumentó el precio de la obra de 12.5 millones de pesos, pavimentación asfáltica de 4.61 kilómetros, 120 mil metros cuadrados de pavimento, entre otras particularidades.

Sin embargo, José Juan estaba transformado, no entendía de razones, gritaba, manoteaba y escupía como el Pato Lucas, hasta que cansó a la secretaria de Infraestructura y lo mandó con el nuevo gobernador, para que él disolviera sus dudas.

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Enardecido, José Juan no permitió que Tony Gali hablara y le dijo: “Voy a llegar hasta las últimas consecuencias, hasta las últimas consecuencias, será lo último que haga, no permitiré la privatización del agua, no permitiré corrupción, estoy en contra de esta obra y de todas las que hagas. Soy el justiciero, escúchalo, el justiciero, el justicieeeeeeeeeeee...roooo”, gritó José Juan hasta quedarse sin aliento.

Tony Gali lo miró fijamente, esperando a que recobrara el aire, le regresara el color, se calmara, respirara, su frecuencia cardiaca se estabilizara y le dijo palabras más, palabras menos:

"Si no entendiste el mensaje de paz, de reconciliación, la bandera blanca para trabajar en equipo, el acto de generosidad para que trabajemos juntos es tu problema. Yo también te voy a chingar”, le dio una palmada en el hombro, se dio la media vuelta y se fue.

Nuestro querido J.J. se quedó boquiabierto, otra vez perdió el color, se puso blanco muy blanco, sudó, tembló, sintió escalofríos, se aceleró su pulso cardiaco, no pudo decir ni pío, vio cómo se alejó el gobernador y casi se nos desmaya de la impresión, pues jamás esperó que Tony Gali respondiera a su declaración de guerra.

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