viernes, junio 05, 2015

Justicia

Rexiste recuerda con un post a #RicardoCadena

2015 0603 | Ricardo Cadena Becerra, te nombramos una y otra vez como un eco que se replica, primero fuiste un susurro y luego una voz de muchas voces que se alzó para convertirse en justicia, una otra justicia. 3 de junio, un mes tiene tu muerte, un mes desde que la policía te ejecutó a sangre fría, un mes de tu ausencia, un mes de exigencia.

Basta sólo una imagen: la noticia estremecedora de un muchacho de 18 años ejecutado con un balazo en la nuca por el subdirector de la policía de Cholula, no lo nombramos, no nombramos al asesino material porque queremos que quede claro que él jaló el gatillo de una estructura asesina, una estructura política de la que son parte policías, narcos, ministerios públicos, jueces, partidos políticos, presidentes municipales, gobernadores, “presidentes" de México, medios de comunicación, poderes del dinero. “Le dispararon por hacer un graffiti” decía la noticia, hoy sabemos que no fue cierto, que usaron lo de la pinta para criminalizarte; bien pudo haber dicho el titular “le dispararon por ser joven”,
te dispararon porque pueden, te dispararon porque deben, te dispararon porque representas el futuro -un futuro sin ellos-, te dispararon porque olvidan que no olvidamos. Ricardo, no eres un caso aislado, tu muerte no fue un error, tu muerte es una política de Estado.


Convocatoria las calles te nombran en
el Ángel de la Independencia, foto por @lalo777
El Estado nos demuestra que está dispuesto a desaparecernos en Guerrero, a ejecutarnos en Puebla, a secuestrarnos y a violarnos en Veracruz, a acribillarnos en Michoacán, a quemarnos vivos en Sonora y un etcétera que parece más bien un abismo oscuro que abarca todo lo largo y ancho de este país; creen que pueden ejecutar el futuro, creen que pueden desaparecer la esperanza, pero una vez más, se equivocaron.

En el fondo de la imagen: las redes sociales, cae una gota, no es de sangre, es una lágrima, tu muerte nos hace llorar a unos pocos, se mueve como ondas que se convierten en olas, el dolor se contagia, cae otra gota por allá, se mezclan, se encuentran, se miran entre sí. El mar de rabia desborda las redes, se hace calle Ricardo y esas calles te nombran. En menos de una semana te replicas en Puebla, Guadalajara, Distrito Federal, Nueva York y tantas otras latitudes y conciencias.

Los que matan, en tiempo de elecciones, no tienen otra que seguir su manual, repetir la mentira. Vieron crecer tu nombre de tal manera que tu asesino se “entregó” a la “justicia” y lo “encerraron”. Hicieron conferencias de prensa los unos para culpar a los otros, usaron sus bots en las redes, quisieron usar tu muerte como capital político, nos amenazaron, mandaron a sus infiltrados de gobernación, mandaron a sus granaderos en DF, a sus policías con armas largas en Guadalajara, quisieron darle carpetazo al caso, quisieron comprar a tu familia y tu familia con dignidad se negó: tu abuela, tu madre, tu padre, tu hermana y tu hermano siguen exigiendo justicia.

Entonces nos obligaron a preguntarnos ¿qué justicia?, la pregunta sonó a tu nombre y retumbó, esta vez dentro de las avenidas de nuestro propio dolor y de nuestro hartazgo. Ricardo, tu nombre es una pregunta que debe aterrar al poder porque no la hicimos en sus tribunales, esta justicia no les pertenece. Esta justicia no tiene una respuesta única, no acaba con el encarcelamiento del asesino y el castigo a los policías que lo encubrieron, no acaba con la derogación de la Ley Bala y la Ley Antigrafiti en Puebla, no acaba con un voto a favor o en contra de nadie, no acaba con nosotros pidiéndole justicia a los asesinos, esta justicia subvierte porque mira para otro lado, se pregunta para dentro. Nuestra justicia empezó como un dolor compartido, como un hasthag en redes que se hizo pintura en las calles, empezó como indignación organizada. Es la justicia que cabe en un estencil o en un mural para luego desbordarlo, es la justicia de tus compas skate lanzando arroz en tu funeral, es la justicia dignidad de tu familia, es la justicia juventud que sabe que la libertad no debe costarle la vida. Es una justicia que se imagina desde lo colectivo y se practica en la vida cotidiana, una que nos conmueve, una que nos enseña a no olvidar, una que nos muestra que en los más profundo del abismo existe todavía la esperanza.

Fuente y fotografías
Mural por Said Dokins, Karas Urbanas y Sortek en la preparatoria donde asistía Ricardo
Descarga aquí la plantilla del Stencil “Que tu nombre inunde las calles” del proyecto colectivo #RexisteMX o participa con tu propio diseño en la exposición callejera “Las calles te nombran” que se realizará en Cholula, Puebla, en el barrio donde vive la familia de Ricardo.

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