domingo, abril 24, 2011

El mito de Xelhua

Xelhua
Según Veitia, en el año 3979 del mundo, las tres naciones del mundo prehispánico, Ulmecas, Zapotecas y Xicalancas, después de atravesar el mar, reembarcaron en el Pánuco y se introdujeron al territorio que después fue de las célebres repúblicas de Huejotzingo y Tlaxcallan. En las riberas del Atoyac se encontraron con una raza de gigantes a quienes exterminaron. Tras el exterminio de estos seres, iniciaron la fundación de sus poblados, en donde la primitiva Cholollan fue la principal.
Aún cuando no se fija el año de la fundación de Cholollan, Veitia considera que debe tomarse como fecha de fundación desde el año que fueron “exterminados” los gigantes y que se dice fue en el 3979 del mundo y que corresponde al año 107 de la era Cristiana.
Orozco y Berra consideran tal afirmación como un error, porque si se establece la fecha 4066 como el año de la muerte del Salvador, la cuenta de los años de la era vulgar sería el 4033 y por lo tanto la fundación de Cholollan estaría fijada en el año 25 antes del nacimiento de Jesucristo.
La versión de Torquemada, de quien se afirma tuvo en sus manos los códices originales en el que se mencionaba la fundación de Cholollan y otras poblaciones erigidas por Xelhua, el gigante, tras su destrucción 25 años antes de la era Cristiana, la milenaria Cholollan fue fundada con mayor antigüedad.
 “Muchos años antes de la fundación de Cholula en la época del diluvio moraban gigantes sobre la tierra, muchos perecieron sumergidos en las aguas, algunos quedaron convertidos en peces y solo siete hermanos se salvaron en las grutas de la montaña de Tlaloc. En agradecimiento al Dios, el  gigante llamado Xelhua fue al sitio que después se llamó Cholollan en donde comenzó la construcción de la pirámide en memoria de la montaña en donde fue salvado. Con grandes adobes fabricados en Tlalmanalco, sitio muy distante, fueron conducidos de mano en mano por una fila de hombres tendida entre ambos puntos. Sin embargo, irritado Tonacatecutli, padre de todos los Dioses, porque la obra amenazaba con llegar a las nubes lanzó el fuego celeste y con una gran piedra en forma de sapo mató a muchos de los constructores dispersándose los demás, y no pasó adelante la construcción.”[1]
Cholula en el año 900 antes de Cristo, era entones una aldea que se había establecido junto a un pequeño lago, del que nacían aguas diáfanas que alimentaban un río que corría al noroeste, actualmente llamado el río Rabanillo, afluente del Atoyac, precipitándose en un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes que dieron origen a los suelos feozem del oriente del valle, adecuados para los cultivos que toleran exceso de agua, de fertilidad moderada alta.
El mundo cholulteca era tan reciente, que el pequeño grupo de cazadores, recolectores y cultivadores, hicieron de la agricultura su actividad fundamental. Como artesanos, dejaron vestigios de su cerámica blanca, gris o rosa, representada por platos, ollas y escudillas de silueta compuesta, cubiertas algunas de las veces por hematita roja o rosa, persistencia de cerámicas monocromas negro, bayo o café negruzco.

Fuente: Cholula 2000. Rodolfo Herrera Charolet. 2a. Edición. México 2011.

[1] C.V-Ld- Kibrug P.D.

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